El término «mamífero honorario» para referirse al kiwi (Apteryx sp) se debe al zoólogo norteamericano William A. Calder. Lo acuñó en un artículo publicado en 1978. Al final de su argumentación sobre las asombrosas peculiaridades de esta ave, escribió: "Por este comportamiento y por las muchas otras razones que he citado, le otorgo a esta notable ave la categoría de mamífero honorario". Posteriormente, el conocido paleontólogo inglés Simon Conway Morris lo popularizó al rescatar el trabajo de Calder para ilustrar uno de sus conceptos favoritos: la evolución convergente. Esta idea explica el proceso biológico por el que la evolución tiende a repetir soluciones anatómicas y ecológicas similares ante presiones ambientales parecidas, aunque los organismos que las desarrollan pertenezcan a especies distintas, sin un parentesco cercano. Los kiwis (nombre de origen maorí) son pequeñas aves nocturnas y no voladoras endémicas de Nueva Zelanda. Tienen rasgos únicos en el mundo de las aves como un plumaje de textura similar al pelo de los mamíferos, unas alas diminutas y un sentido de la vista muy precario, compensado por un olfato y un oído hiperdesarrollados.
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