19.12.25

Hadas de la nieve

En la isla de Hokkaidō, la más septentrional de Japón, viven unas diminutas aves que se desplazan en bandadas pequeñas, en una continua exhibición de acrobacias sobre las ramas de los árboles. Ese movimiento ágil y efímero las convierte en una especie de pequeñas "hadas" que aparecen y desaparecen en los bosques nevados del invierno. En la cultura popular nipona estos pájaros, que se asemejan a una bola de nieve con cola, se conocen como "hadas de la nieve" y están asociados con la fortuna y la armonía. En los últimos años han ganado tanta popularidad que muchos ya lo consideran un símbolo cultural de la región.


En inglés se conocen como Long-tailed tit y en francés Mésange à longue queue; en ambos casos hay una referencia directa a su larga cola, uno de los rasgos más característicos de la especie. En español lo conocemos como Mito. No está claro el vínculo que pueda tener este nombre con nuestro pequeño pájaro y parece descartado que tenga relación con alguna narración tradicional o historia inventada. El nombre científico es Aegithalos caudatus y presenta una amplia distribución en la región Paleártica, desde Europa hasta Asia oriental. Es una especie politípica, con varias subespecies distintas. La variedad que ocupa más extensión es Aegithalos caudatus caudatus, que se distribuye desde Escandinavia hasta el este de Rusia y norte de Japón, con algunas poblaciones que irrumpen hacia el sur. 

Distribución de las subespecies de A. caudatus en Eurasia. Fuente: https://commons.wikimedia.org/

Los adultos de esta subespecie presenta una cabeza de color blanquecino a blanco puro, en marcado contraste con el dorso. La parte inferior también suele ser más clara, con un ligero tono marrón rojizo. Hacia el este, el plumaje se vuelve progresivamente más blanco y las zonas blancas más puras. Los adultos de las demás subespecies tienen un patrón de color en la cabeza diferente y exhiben una amplia ceja negra que se extiende sobre el ojo hasta la nuca.

Subespecie caudatus (izquierda) y europaeus (derecha)

Estas aves viven en bosques caducifolios y mixtos con un estrato arbustivo bien desarrollado junto con setos, matorrales y áreas de vegetación densa en el sotobosque. En paisajes modificados por el hombre, los mitos prosperan en jardines, huertos y parques arbolados, donde los arbustos densos proporcionan una cobertura adecuada.

Variedad de Aegithalos c.caudatus de Hokkaido, con plumaje blanco dominante en cabeza y zona ventral

Los mitos son muy sociables y forman bandadas durante todo el año, especialmente durante los meses de invierno, cuando los recursos escasean. Estas agrupaciones temporales permiten coordinar la búsqueda de alimento y mejorar las tareas de vigilancia. Esta cooperación también se extiende a la reproducción, y eso que en las aves no es un comportamiento muy común (de hecho sólo el 8% de las especies de paseriformes tiene cría cooperativa). Desde Darwin sabemos que la selección natural debería favorecer aquellos comportamientos que aumentan la eficacia biológica de los individuos y eliminar los que la reducen. Sin embargo, conocemos numerosos ejemplos de aparente “altruismo” entre animales. En estos casos, algunos individuos realizan acciones que podrían aumentar la supervivencia de sus congéneres a costa de poner en riesgo la propia vida. Este tema ya fue tratado en un artículo pasado de este blog. 

La eficacia biológica es un concepto central en la teoría darwiniana y se entiende como la capacidad de un organismo o genotipo de sobrevivir y reproducirse, transmitiendo sus genes a la siguiente generación. El comportamiento de los ayudantes de cría, que sacrifican la posibilidad de intentar reproducirse para ayudar en la reproducción de otros, es un claro ejemplo. La solución a la paradoja del altruismo llegó con la propuesta teórica de selección por parentesco del biólogo británico William D. Hamilton, en 1964. 

William Hamilton en el Amazonas en 1995, Fotografía de Marcio Ayres

Introdujo el concepto de eficacia biológica inclusiva como la suma de la eficacia biológica directa e indirecta de un individuo. Como los parientes comparten copias de los mismos genes, Hamilton entendió que un individuo puede transmitir sus genes a la siguiente generación tanto de forma directa a través de su propia reproducción, como indirecta favoreciendo la reproducción de sus parientes. Bajo este nuevo prisma, el comportamiento de ayuda en la cría no ha de considerarse altruista en sentido estricto pues resultaría beneficioso para los propios cooperantes.

También existen casos de reproducción cooperativa entre individuos no emparentados, donde la pareja de reproductores es asistida por ayudantes sin vínculo de parentesco. Es el caso comprobado del Acentor común (Prunella modularis) en el que se observan con frecuencia grupos cooperativos formados por dos machos no emparentados y una única hembra. Estos casos deben ser interpretados bajo una óptica diferente de la teoría de Hamilton y, entre otras explicaciones propuestas, se ha sugerido que operaría una especie de "peaje” (pay to stay) que los ayudantes pagan a los reproductores dominantes para ser tolerados en el grupo, tener acceso a los recursos del territorio y ganar estatus social de cara al futuro.

En las últimas décadas, las modernas técnicas moleculares utilizadas para determinar con precisión las relaciones genéticas entre los individuos han revelado la verdadera diversidad y complejidad de los sistemas de reproducción cooperativa. En el caso de las aves existe una gran variedad de casos que afectan al tamaño del grupo, la composición, el parentesco entre sus miembros y la distribución de la reproducción entre ellos. El grupo social más frecuente viene representado por la familia, formada por la pareja reproductora y sus crías de la nidada en curso, y los hijos jóvenes de nidadas anteriores que permanecen en el territorio natal más allá del periodo de dependencia parental y ayudan a sus progenitores en la cría de sus nuevos hermanos.


En otras especies, la formación de los grupos cooperativos es más compleja. Es el caso del Mito, algunos machos que han quedado libres de tareas reproductoras (bien porque han tenido una nidada fallida, bien porque no han encontrado pareja), se prestan a ayudar a otras parejas en la crianza de la prole. Diversos estudios de campo muestran que casi la mitad de las puestas de éxito reciben asistencia de uno o más ayudantes. Estos ayudantes, que suelen ser parientes cercanos, llevan comida al nido y ocasionalmente realizan tareas de vigilancia.

Al favorecer una mayor supervivencia de los pollos, este comportamiento incrementa de la tasa de reclutamiento, esto es, el número de organismos jóvenes que se incorporan con éxito a la población adulta en un período de tiempo  determinado. Por ejemplo, los polluelos de nidos con dos ayudantes experimentan una tasa de reclutamiento un 60% mayor que en los nidos sin ayuda, lo que representa un aumento sustancial en los beneficios indirectos de aptitud para los ayudantes a través de la propagación de genes compartidos.


Aunque en general son sedentarios en gran parte de su área de distribución euroasiática, los mitos de las poblaciones del norte de Eurasia, en particular la subespecie caudatus, emprenden migraciones estacionales hacia el sur, cubriendo distancias de centenares de kilómetros desde finales de agosto hasta mayo. Estudios recientes confirman que incluso en estos movimientos se preservan los lazos de parentesco y la cohesión social.

La especie ha experimentado una compleja historia evolutiva durante los ciclos glaciales del Pleistoceno, la primera época del período Cuaternario, que duró desde hace unos 2,6 millones de años hasta hace aproximadamente 11.700 años. Durante este periodo, la Tierra vivió drásticos cambios climáticos que provocaron ciclos de expansión/contracción de las capas de hielo e influyeron en la distribución y migración de la fauna y flora. Durante los periodos más fríos, las capas de hielo se extendieron por gran parte de Eurasia.


En Europa, el hielo cubrió una parte importante del norte, incluyendo Escandinavia, Inglaterra e Irlanda, y se extendió hacia el este a través de las llanuras del norte. Los glaciares alpinos también crecieron considerablemente. En Asia, Siberia estuvo en gran parte cubierta por vastas capas de hielo. La geografía cambiante, con la bajada del nivel del mar, permitió la formación de un puente terrestre en el estrecho de Bering, conectando Asia y América del Norte.

Estos repetidos episodios glaciales e interglaciales del Pleistoceno han sido los principales impulsores de la actual distribución y estructura poblacional de esta especie politípica, forzando la reducción de su área de distribución hacia refugios y la posterior expansión, lo que facilitó tanto el aislamiento como el contacto secundario entre poblaciones.


Diversos estudios muestran que en lugar de una única y rápida
radiación adaptativa hacia numerosos nichos ecológicos distintos, el patrón evolutivo se caracterizó por la divergencia en linajes genéticos diferenciados, seguida de contacto secundario e hibridación a lo largo del continete euroasiático.

A diferencia de los ejemplos clásicos de radiación adaptativa, donde un solo linaje se diversifica con en numerosas especies con adaptaciones ecológicas distintivas (como los pinzones de Darwin y sus picos variados), los diferentes linajes de la especie Aegithalos no muestran divergencia morfológica significativa en relación con sus modos de vida especializados. De hecho, mantienen una morfología general similar y habitan entornos de bosque y matorral similares en toda su área de distribución.

Aún no hay consenso entre los ornitólogos para clasificar las “hadas de la nieve” japonesas como una nueva subespecie. Algunos autores sostienen que un prolongado aislamiento geográfico de esta isla (junto con las vecinas Kuriles del Sur, en las que también vive) pudo haber contribuido a una cierta diferenciación genética con respecto a las poblaciones del continente asiático u otras islas. La mejor época para avistar estos pájaros, también conocidos como Shima Enaga, es durante el invierno, específicamente en enero y febrero. Es tal la popularidad de estos pajarillos que en Hokkaidō numerosas tiendas ofrecen una amplia gama de productos inspirados en su bello plumaje, desde calendarios y pasteles hasta peluches pequeños. Incluso existen cuentas de Instagram dedicadas a documentar la vida y las ocurrencias de esta bola de plumas alada. 

Un escaparate en Nitori Deco Home muestra su línea de productos shima-enaga.Imagen: Elizabeth Sok.

Terminamos con un vídeo que muestra la belleza de este adorable pajarillo.

Fuente: https://youtu.be/gjQI675mx6Q

 José Antonio López Isarría